lunes, 09 de julio de 2007
En un reino olvidado, lejos del cielo, vive un enamorado, haciendo su duelo.
Él, príncipe era, Lorenzo se llama, mas ya no gobierna, ya casi no ama.
En un derruido castillo, él solo habita, con una corona sin brillo, su corazón se marchita.
Y en aquel paraje, frío y desolado, con amargura, recuerda el pasado.
Días no hay, solo una negra noche, pero sin estrellas, pues la belleza allí es un derroche.
Qué había pasado en aquel reino moribundo, dónde estaba la princesa, se pregunta todo el mundo.

Cuenta la historia, dice la leyenda, que antes alegría desbordaba de aquella vivienda.
Allí vivía, una humilde doncella, más feliz que el día, y como el arcoiris de bella.
Su amor compartía, aunque era secreto, se casaron en silencio, se amaban por completo.
Y en aquel castillo, y en aquel paraje, con un primer hijo, perpetuaron el linaje.
Mas el Rey enterado, de lo que su hijo había hecho, no tuvo reparos en quitarle su derecho.
Ejércitos Reales, ante las puertas del castillo, exigían su abdicación, querían echarlo como a un pillo.
Arrojándoles su corona, el príncipe dijo: "Poderes no quiero, solo amo a mi mujer y mi hijo".
El Rey enterado, de tanta insolencia, elaboró un plan, con macabra paciencia.
Meses mas tarde, su nieto cumplía, primer año bastardo, primer año de vida.
A la fiesta estaban, todos invitados, menos los asesinos, que el Rey había enviado.
Campesinos y nobleza, disfrutaban por igual, en aquel ex Principado, tan alegre como singular.
Mas como esta es, una historia funesta, los asesinos del Rey malograron la fiesta.
Y aprovechando un descuido, de los fieles heraldos, mataron al niño, y a su madre raptaron.
Dando muerte a su paso, a todos los asistentes, al príncipe entregaron, un peculiar presente.
"Te devolvemos tu corona, más ya no es dorada, es vulgar, es espuria, como lo es tu amada"

Y herido en su corazón, vive el Príncipe sabiendo, que su amada es torturada, que siempre está sufriendo.
Sin valor para matarse, vive sus días de amarguras, solo gobernando con corona de madera, sus pesadillas más oscuras.

Esta es la historia, del Príncipe Lorenzo, y no tiene final, ni tiene comienzo.
Mas yo me pregunto, yo a veces pienso, ¿no será el amor, el mismo comienzo?.
¿No será que al amar, vivimos un cuento, que escrito de a dos, es sufrido y funesto?.
Capítulos enteros, el primer beso relatan, hojas en blanco... ¿qué será que delatan?.
Hay páginas manchadas con lágrimas de amargura, la tinta se disuelve, nuestro amor se nubla.
Y otras rebosan, del amor dibujado, corazones y flores, y palabras "Te amo".
Pero como toda historia, (que no sea eterna), el amor finaliza, el amor siempre merma.
Y no siempre ponemos "Fin", cuando termina el cuento, a veces seguimos escribiendo, pero de a uno y en secreto...

Querido lector, que amante se dice, deseo que tu cuento de amor, nunca finalice...

Tags: Cuento

Publicado por Desconocido @ 17:48  | Cuentos
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Comentarios
Publicado por mvaly
domingo, 22 de julio de 2007 | 0:10
De los ojos de la princesa seguiran cayendo lagrimas? o vivira en un delirio continuo entre tanta soledad y tanto silencio? solo la muerte,le devolvera,a esta sufrida doncella,la magnificencia de vivir? que ironia, vivir para sufrir, morir para vivir.....
Publicado por Invitado
sábado, 11 de agosto de 2007 | 18:18
El amor es siempre un punto de inflexion, un punto ciego, donde todo es comienzo y fin. Pienso que eso le sucede al pricipe,¿por que tiene temor? si el en el fondo sabe que el amor trinfara
Publicado por MolestoMoscardon
miércoles, 16 de enero de 2008 | 18:09
La verdadera tragedia no es el final de un cuento sino la imposibilidad del comienzo. Los cuentos que no comienzan son los verdaderamente trágicos.
" Capítulos enteros, el primer beso relatan ". Libros luminosos, libros oscuros, pero llenos, los de la biblioteca de tu alma, no son trágicos. Los libros en blanco, los que nunca comenzaron a escribirse, esperan. Los que nunca comenzaron a escribirse ni podrán hacerlo, son la verdadera tragedia.
Publicado por Invitado
miércoles, 03 de marzo de 2010 | 22:22
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