domingo, 22 de julio de 2007
Respecto al cuento "Corona sin brillo".

Lorenzo vive, sin dudas el eterno acertijo que condimenta el transcurso de caminar por la vida. Sucumbe a su amada, trastoca su amor. Prolonga su sangre. Conoce el dolor. Lorenzo se mira al espejo de su realidad indecifrable. Ese escenario inasible de reflejos que le permite mirar y ser mirado por el fantasma del dolor. Como el amor, Lorenzo escribe su historia en las páginas de un libro intangible. Las páginas de un mundo ilusorio, donde amar y ser amado se escriben con tinta indeleble a veces. Con el regusto amargo de lo efímero otras. Vayamos, nosotros, quizás a saber, si Lorenzo, como quien ama y es amado, como quien vela su amor, por ser soñado, como quien arde al vibrar, por ser pensado, no debió haber teñido su amor de pasajero. No debió haber disfrutado el trayecto, antes de suponerse perpetuado en la felicidad de su destino final. Vayamos, acaso, quizás a saber si Lorenzo no debió asumir que el amor, como la felicidad, tal vez sean atributos a los cuales no le cabe la perpetuidad.

Tags: Cuento

Publicado por al_sur_del_cielo @ 0:56  | Cuentos
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Comentarios
Publicado por otro_garrick
miércoles, 25 de julio de 2007 | 21:03
Siempre cabe la perpetuidad. Sino....que sentido tiene la vida?
Publicado por Invitado
martes, 07 de agosto de 2007 | 10:38
Quizas no este tan mal pensar en lo efimero del amor y la felicidad. Puede que esa certeza, nos obligue disfrutar con mayor intensidad.
Publicado por entrerisasylagrimas
lunes, 10 de septiembre de 2007 | 22:19
El amor quizá no pueda ser perpetuo, si no es correspondido...
Pero la felicidad, siempre que la encontremos dentro de uno, y no en el afuera, sí puede tener perpetuidad.