viernes, 10 de agosto de 2007
Imagen
Quiero despertar y ver las hadas en mi ventana

jugando con las flores, arrullando mi dolor.

Quiero resucitar y desprender los aromas de la agonía

construir las letras en poesía

que mis manos no logran moldear en esta oscuridad.



Emerge el recuerdo y con ella, la dulzura de su amor

la furia de mi alma herida,

y la sangre que grita su nombre hasta rasgar los cielos.


Me iré con las plegarias de los creyentes

con la belleza escondida

en el misterio de la aurora...

Resucitaré... y me iré...

Tags: Poema

Publicado por al_sur_del_cielo @ 17:45  | Poemas
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Comentarios
Publicado por al_sur_del_cielo
viernes, 10 de agosto de 2007 | 22:50
Éste poema es solo una porción de mi desgarro traducida en letras, que juguetean sobre mi piel dormida y fría... soñando con armar poemas en un corazón hecho trizas.
Se alzan muchos corazones en ésta épocas de milagros... santos días que pretendo agarrar y apretar para que me rescaten de éste infierno...
¿Quién está en el firmamento disponible para salvarme?.
Publicado por LILIANA
sábado, 11 de agosto de 2007 | 21:14
El poema juega en el limIte del dolor y la esperanza.
Apelo a que este mas cerca de la esperanza, ya que sin ella la vida no tendria sentido....
Publicado por otro_garrick
lunes, 13 de agosto de 2007 | 18:34
Quizás lo mejor sea no perpetuarse demasiado sino simplemente morir y renacer, como el ave fénix, hasta que se agote nuestro caudal de pálpitos.
Me gusta la idea......despojarnos de las cadenas que nos atan y morir, resucitar con un alma nueva.
Se que encontraras la luz de la vida que solo el amor es capaz de dar. Un abrazo
Publicado por al_sur_del_cielo
lunes, 26 de noviembre de 2007 | 0:13
Un día le dije
que no podía verme
porque estaba demasiado ocupada mirando su ombligo.
No entendió.

Estaba demasiado ocupada...
Publicado por Invitado
sábado, 01 de marzo de 2008 | 4:09
Aún sabiendo que seré rechazada, una y mil veces, siempre me ofreceré para salvarte. Me convertís en ofrenda. En la que va a recibir el escupitajo. Pero ya no soy más que ofrenda, eterna. Desde el firmamento o desde el infierno. Me ofrezco, me ofrezco, me ofrezco.