Estoy vivo con los ojos neutralizados por lo terrenal, en la circunstancia de los pasajeros de un subte que se ha detenido en un largo túnel donde no hay luz ni entradas, y la luz del otro extremo es tan tenue que la mirada la pierde... no hay ingreso ni fin seguros. Sensibilidad de los sentidos, caleidoscopio, espejo. Que debo hacer?.
Lo que soy, éso no puede escribirse, porque solamente soy. Y estoy en este mundo, es innegable, para hablar acerca del mundo inconcebible que habita en mi cabeza. Y hablo, porque no se puede ocultar dentro de mí.
Y así quedo fuera de todo, de tu propia humanidad de la que estoy deseoso, solo tengo un infinito instante de tormento. Algo para siempre, mi dolor.
Ésta es mi incomprensible necesidad de vos. Me aferro a quien me rechaza, salto hacia al abismo... no soy nada porque lo que busco siempre es todo.
Llegó la primavera y el cielo es hermoso, las dudas oscuras se iluminan de naturaleza.
Efímero día soleado, hasta la próxima lluvia que libere al aguacero de mis ojos.
Es en primavera que se enciende la esperanza y me pregunto, se puede volver a poseer tu cuerpo que devoró mis sueños nocturnos susurrantes, y los llamados en las noches que respiran, y deslizarme a tu cercanía lejana temblando en oleajes peligrosos?.
Ésta primavera no insinúa demasiadas soluciones, yo interpreto que si soy un hombre más entre los hombres... si la soledad fuese una atributo... y ésta sed... Ya no puedo volver a poseerte, yo te pierdo...
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