domingo, 14 de octubre de 2007
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ése,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos...

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo...

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable...

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan...

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes...

Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos...

Jaime Sabines

Tags: Poema

Publicado por Desconocido @ 20:32  | De otros autores
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 15 de octubre de 2007 | 15:39
Cuando dos personas estan así de enamoradas, es probable que tomen ciertas cosas compartidas como propias... una película, alguna canción. Me tomé el atrevimiento de pensar que este poema es nuestro, que somos éso que dice ahí.
Morir de vos, de mi, morir de nosotros. Morir de amor... es muerte dulce, deseada, es la muerte que quiero que me encuentre. Morir de amor y renacer para volver a morir, una y otra vez.
Gracias por compartir esto.
P.
Publicado por Icaro_en_el_sol
martes, 16 de octubre de 2007 | 13:13
Me encanta tu espontaneidad!!! Como vos bien sabés, Ave Fénix, creo en vos... llegó a tus manos una nueva oportunidad de ser felíz. Sólo vos sabrás cuándo dejarte amar y morir... Permitítelo, dejalo ser, entregate al viento, dejáte rescatar, un instante de felicidad no tiene precio. Te merecés tomar el poder en tu reino, una vez más...

"Cada minuto que pasa es una nueva oportunidad para cambiarlo todo."
Publicado por Invitado
miércoles, 17 de octubre de 2007 | 13:53
Me resisto a arruinar tu blog con palabras mias que, aún colmadas de amor, pueden parecer vacías (estoy a full con las rimas, eh?). Más tarde otro cuento de osos, más caricias, más abrazos, más ternura.
Mientras tanto, sabé esto...

"Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi misma.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío."

Te veo en un ratito,
P.
Publicado por al_sur_del_cielo
viernes, 18 de abril de 2008 | 20:33
TU NOMBRE

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer...
Publicado por al_sur_del_cielo
jueves, 29 de enero de 2009 | 18:45
ME DUELES

Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!.

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir...