domingo, 21 de octubre de 2007
Llueve como si fuera la última vez, como si el cielo tuviera la intención de ahogarnos en agua y la tierra en barro.
El vaho que despiden los cuerpos es insoportable, la gente se apiña tratando de protegerse del agua que cae.
Todos a mil, todos sin ojos, nadie mira a nadie.
Tengo la impresión que si pego un grito nadie me escuchará o simplemente fingirán no haberlo oído.

Mal de muchos. Consuelo de idiotas. Todos en la suya. "Mientras yo esté bien, listo".

Un pibe mugriento y vestido de harapos llora en la calle, se refrega los mocos con sus manos sucias y deformadas por el frío. Lo venia mirando desde la esquina, caminaba indeciso, como sin rumbo, mientras miraba entre sus lágrimas algo que yo no veía.
Cuando nos cruzamos; advirtió mi mirada y me insultó de arriba abajo, lo primero que se me cruzó por la cabeza fué: "pendejo de mierda".
Crucé la calle y lo observé fijamente, de esquina a esquina. Él seguía perdido entre sus lágrimas.
Seguía buscando entre la gente eso que yo no veía.
Las bocinas aturdían. Sin querer apareció bailando en mi cabeza un versito que aprendí en la escuela -Una Argentina tan grande y dichosa, en la que el rico y el pobre es igual-
Ahí, en esa esquina, estaba mi Argentina pintada en la cara de ese pibe pobre que se defendió de mi mirada con un insulto.

El presidente ajusta, no deja de tirarnos su ya famoso latiguillo -Ya vamos a salir adelante-. Pero no.
Estamos dentro de un túnel sin salida y no hay vueltas posibles.
La calle esta llena de pibes como este y sonrío pensando en la ingenuidad de mi adolescencia, cuando creía que todo el mundo tenia el techo y el pan asegurado.
El cielo se cierra mas y no deja de llorar.
Llanto de luna si la hubiera.
Pero, a quien le importa que llueva?.
Es un día difícil y cada cual en sus cosas.
Alguna vez pensé que escribiría un libro con historias de gente, de amores, con protagonistas como ese pibe o como yo.

Nosotros. Nosotros, con alegrías, con lágrimas y preguntas sin respuesta, sonrisas, deseos y represiones.
Nosotros luchando por sobrevivir y jugándonos, la mayoría de las veces por cosas de cartón pintado, por defender lo indefendible y justificar lo injustificable.
Poniéndonos una máscara para transitar por la vida tratando de ser protagonistas y de escribír nuestra propia historia, sin darnos cuenta que el libreto estaba ya escrito por algún autor que tiene prefijado nuestro futuro y nuestro final.

Y confiamos en la suerte. Eso que muchos creen que es la base del triunfo y de la dicha, y no es nada mas que la excusa para negarse, muchas veces, el triunfo y la dicha.
Sin embargo, en medio de todas estas desolaciones, hay una buena noticia: El amor.
La mayoría de las veces insultamos a la vida que nos da tantos problemas, pero jamás nos detenemos un momento para agradecerle el amor, esa maravilla inconmensurable que a fin de cuentas es lo único que nos salva, lo que nos lleva adelante y nos hace luchar para seguir viviendo, aunque no siempre sea sinónimo de felicidad.

Al contrario, pienso que el amor y la pena son la misma cosa o que se turnan para aparecer.
El amor es el dato, la clave y la llave que nos abre la puerta de la vida, que nos permite sonreír y disfrutar, reír, divertirnos y tambien llorar.
Tal vez fuera eso lo que buscaba el chiquilín mocoso, llorando en la esquina.
Tal vez.
Solo un poco de amor...


Tags: Reflexión

Publicado por al_sur_del_cielo @ 15:47  | Reflexiones
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Icaro_en_el_sol
domingo, 21 de octubre de 2007 | 22:51
Es increíble cuántas cosas invisibles a los ojos ajenos entran en los tuyos como agua en una cascada de sensibilidad. Como si tuvieses el don y la condena de ver más allá de los ojos que se aferran a su ceguera infame.
¡Qué tristeza que el mundo le haya enseñado a ese chico a pedir auxilio con insultos!
¡Qué ironía que haya alrededor de ese chico tantos fantasmas enajenados chocándose entre ellos sin notarlo!
¡Qué desperdicio que el mundo que nos toca vivir esté regido por ciegos que guían a otros ciegos!
Si tan sólo tu grito pudiera hacer eco en las mentes dormidas... y nos devolviera las esperanzas resignadas...