miércoles, 24 de octubre de 2007

Algunos ya seguramente lo conocen... es un canto a lo posible cuando las voluntades y el amor son poderosos:

En la Estación de Trenes:


El tren, con ojos brillantes,
esperaba que la lluvia
no ocultara más la vista
(algo desigual, por la temporada)
mientras permanecimos quietos
luchando contra tristeza y locura;
porque tras el muro nocturno,
alto, oscuro y petrificado,
destellaban las tenues luces del recuerdo.

Estabas pálida, vestida de negro
y partiste como un trueno
en mis ojos ciegos,
buscando entre las cenizas de lo visible,
mientras soñabas con la primavera,
una semilla verde, imperceptible.
Me hiciste preguntas sin sentido.
Guardé las respuestas
en silencio resistí la destrucción
de esta ciudad:
¡La muerte de la historia
en la estación de los trenes!.

Y entonces preguntaste
con tu lengua quemada:
"¿Todo fué mentira?
Me mentiste cuando juraste
que este amor perduraría mil años,
que en la cúpula sobreviviría
que sería siempre alumbrado por estrellas y paz?
¿Todo fue mentira?".
"No querida mía,
estaba tan solo enamorado".
"¿Y de nuestro amor qué será?", repuso ella.
Contesté: "Según el médico,
se hundió una bala en el corazón del amor.
Bien sabes que el misterio vela su muerte."
"¿Pero quién lo hizo?"
"No fuí yo, y tú sigues jurando
tu perfecta inocencia".

"El viento, mi querida,
anuncia nuestra culpa,
¡Estamos en la mira!
Se impacienta el tren, tiembla su fuego,
el cadáver palpita
lo desnuda el viento
señala la gente: SOMOS CULPABLES.

Entonces... ¿LLEGÓ LA HORA DE FUGARNOS?."


Mohammed Ibrain Abú-Sinnah
Egipto 1.937.


Tags: Poema

Publicado por Desconocido @ 1:32  | De otros autores
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Comentarios
Publicado por Icaro_en_el_sol
miércoles, 24 de octubre de 2007 | 2:23
Andando sin rumbo... siempre sé perfectamente en qué lugar refugiarme para volver la mirada mojada en una sonrisa. Gracias por todo.