El mundo todavía sigue aquí. No se trataba de crear atmósferas metafísicas, sinó de exhibir tus tentaciones.
Hay algo tentador que los asocia a poner en mi cabeza una constancia de angustias, bajo no sé que punto moral, un razonamiento imbécilmente dedicado a desposeerme de mi sustancia vital que es mi sonrisa. Y yo propenso al sentimiento de inmensa fragilidad, que se vuelve increíble dolor, me pregunto por qué estas quemaduras ácidas, por qué tu rabia me flagela?... por qué esa serie de rugidos?.
Renunciaste a mis gestos simples, y renunciaste a vos. Por ser libre de mí, se apoderó una especie de fuerza siniestra en tu corazón.
Y yo siento una repulsión por lo innominado (llamemos así a lo que das por dicho, pero que nunca dijiste, sinó que tuve que adivinar). Lo adiviné, o sólo es una hipótesis creada por mi?.
Es la incertidumbre, la incertidumbre que me mata...
Yo no sé nada, tengo que crear una suposición de lo horrible, demonios que te alejaron de mí en la noche, en el silencio. Estas ideas asaltan todos mis días y se los llevan, no cesaste de verme decaer ante tus ojos con cierto deleite. Qué sería de mi ser si no supiera que bajo esta costra de huesos y piel, alguien (hablemos de alguien sabio) me dió la llave de la razón, que abre toda esta maraña irracional, para que entienda.
Sabés el esfuerzo enorme que hago cada segundo de mi existencia para olvidarte definitivamente?.
Ya fué, ya está. Ya no tengo más corazón para romper, quedate en paz. Ahora sólo me queda caminar otra vez el camino del olvido... sin volver tras mis pasos porque te dejé ir y te fuiste y ya no estás, para siempre...
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