martes, 18 de diciembre de 2007
¿No ves ese perro negro que ronda por los sembrados y por el rastrojo?... Es como si tendiera sutiles lazos mágicos alrededor de nuestros pies. El círculo se está cerrando, ya lo tenemos encima.
(Fausto I, Ante la puerta)

Creo, realmente estoy convencido, que mucho puede el deseo frustrado. Ni por modestia, ni por desconfianza, puedo aseverar que el destino no se cambia.
No importa que determinación tome, en la cual yo sea el único testigo. Todo lo que sucede ya está resuelto de antemano. No debería ser difícil vivír, si reducimos todo a esta escala no habría que zanjar ninguna elección.
Es acaso que lo que adoptamos no es una simple elección, sino que estamos cumpliendo un camino marcado mucho antes?. Es acaso la rebelión interna contra el destino lo que nos dificulta cada una de esas elecciones?.

Tags: Reflexión

Publicado por Desconocido @ 16:30  | Reflexiones
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Comentarios
Publicado por otro_garrick
viernes, 21 de diciembre de 2007 | 11:20
No sé si exista el destino, me gusta creer que no, porque no me agrada la idea de que algo maneje mis acciones.
Me gusta la idea de libre albedrío, hacer lo que quiero, tomar el camino que quiero.
Creo, o quiero creer, que yo armo mi propio futuro.
Besos
Publicado por Invitado
lunes, 03 de marzo de 2008 | 20:09
Lo formulás de una manera que invita a pensar. Es un tema viejo como el hombre.
Poniendo como punto de referencia mi propia experiencia de vida, diré que en las épocas en que menos libre me sentí más creí en el Destino, y en las épocas en que me siento y soy más libre, más creo en mi propia fuerza. Las épocas más tristes fueron las primeras, y las segundas, las más luminosas.
Publicado por al_sur_del_cielo
sábado, 10 de mayo de 2008 | 22:03
Para poder elegir, primero debo creer en que esa posibilidad existe. Pero no es así, nada existe que pueda ser modificado. La más mínima modificación que haga en mi vida, ya está escrita de antemano. A mi me hace feliz, porque soy un iluso del destino...

Ya está escrito cual es la carta que deseo, entonces... para qué desear?.