domingo, 09 de marzo de 2008

Yo soy, aunque tienda a desaparecer.

Soy, aunque me vuelva invisible o una cosa a la que nadie quiere tocar. Mis lunares son las estrellas de la noche de este cuerpo. No más mi viento cálido contra ráfagas heladas. Nunca más el sol...

Esta lluvia y el silencio me muestran que soy un animal desolado esperando que todo caiga sobre mí, que se desaten los ojos, soy el muchacho literario sin hambre de infinito. Voy al puerto a ver la lluvia porque es más fría y más sucia. Lluvia que borra máscaras, pero no seres, este antiguo tiempo me deposita en la tristeza y huye. Lluvia gris.

Me muero de silencio...

Ser es hacer. Tengo las manos rotas de hacer cada día. Hago fuerza para dormirme y hago fuerza para despertarme. Hago que no exista el dolor. Hago que alguna parte de mí aún crea que existe un jardín con cinco pinos, un jazmín y las flores rosas. Hago un entrenamiento mortal para sonreír por las mañanas. Hago malabares para esconder las lágrimas... pero soy incapaz de hacer una esperanza. De creer. De juntar estos pedazos que estorban su camino...

Pero qué voy a hacer si la vida tiene dientes de tigre y yo me dejo comer, me dejo beber, me dejo ser respirado mientras pido sin aprender que ya no estoy?. No hay más Federico, ni llamas ni fuego, no hay palabras, ni cuerpo, ni noche. No existe lo que no hay. Pero todo existe, hay todo lo que nombré y hay más. Y hay muerte. La muerte tiene su ser en la muerte. Y si no hubiera muerte... qué desesperanza...


Tags: Reflexión

Publicado por al_sur_del_cielo @ 14:53  | Reflexiones
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Comentarios
Publicado por Icaro_en_el_sol
domingo, 09 de marzo de 2008 | 17:11
Cuán mágico es leerte más allá de las letras secuenciadas para formar palabras. Yo me dejo llevar a donde nacen las letras y me llena de angustia. Tu prosa desgarrada me transporta al obscuro escondite donde te encondés sin remedio de la vida. Y aunque no pueda hacer que me sigas al lugar donde se abrazan las estrellas, por lo menos estoy ahí para hacerte saber que cuando decidas abrir la puerta tendrás un abrazo gigante que te dé la bienvenida a un sueño.
El problema, angelito mío, no es que dejes de SER como dejan de ser los muertos que caminan a nuestro alrededor. El verdaderamente trágico problema es que dejas de VER. Caen tus párpados pesados de dolor sobre la esencia de las cosas y se te llena de sombras la mirada hasta que tu última esperanza se viste de luto. No enceguezcas, no te pierdas los breves momentos de felicidad que nos regala la vida, la muerte no te va a abrir los brazos antes de tiempo.
Publicado por Invitado
jueves, 13 de marzo de 2008 | 15:31
Poeta
de tu mar y su helada mordida
yo despertaré
Publicado por al_sur_del_cielo
lunes, 16 de noviembre de 2009 | 19:32
Yo no sé huir como todos, mis pensamientos están tan lejos... Soy de donde no soy. Soy el del encuentro con nadie. El único remedio contra los hechos que penetran y nos punzan, como la inocencia del dolor en los ojos de un niño, es el olvido?.

No estaré tranquilo hasta unirme al agua como yo deseo, aliento ese deseo, nada más que para volver gris mi sentido del humor.

Quién pudiera flotar sin dolor a perpetuidad...