Yo soy, aunque tienda a desaparecer.
Soy, aunque me vuelva invisible o una cosa a la que nadie quiere tocar. Mis lunares son las estrellas de la noche de este cuerpo. No más mi viento cálido contra ráfagas heladas. Nunca más el sol...
Esta lluvia y el silencio me muestran que soy un animal desolado esperando que todo caiga sobre mí, que se desaten los ojos, soy el muchacho literario sin hambre de infinito. Voy al puerto a ver la lluvia porque es más fría y más sucia. Lluvia que borra máscaras, pero no seres, este antiguo tiempo me deposita en la tristeza y huye. Lluvia gris.
Me muero de silencio...
Ser es hacer. Tengo las manos rotas de hacer cada día. Hago fuerza para dormirme y hago fuerza para despertarme. Hago que no exista el dolor. Hago que alguna parte de mí aún crea que existe un jardín con cinco pinos, un jazmín y las flores rosas. Hago un entrenamiento mortal para sonreír por las mañanas. Hago malabares para esconder las lágrimas... pero soy incapaz de hacer una esperanza. De creer. De juntar estos pedazos que estorban su camino...
Pero qué voy a hacer si la vida tiene dientes de tigre y yo me dejo comer, me dejo beber, me dejo ser respirado mientras pido sin aprender que ya no estoy?. No hay más Federico, ni llamas ni fuego, no hay palabras, ni cuerpo, ni noche. No existe lo que no hay. Pero todo existe, hay todo lo que nombré y hay más. Y hay muerte. La muerte tiene su ser en la muerte. Y si no hubiera muerte... qué desesperanza...
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