Coti, gracias hermosa, por este poemita tan lindo que me regalaste. Nunca conocí a nadie tan tierno como vos. Hoy te dije cuán feliz me hacés?. Muy, muy, muy feliz. Gracias nuevamente por ello.

Cuando partí de tu casa,
olvidé avisarte
que dejé mi corazón
colgado en alguna parte.
Quizás lo hice adrede,
tal vez me lo guardaste
para que yo no muriese
por tanto extrañarte.
Y si es que tú lo tienes,
dime en dónde lo encontraste:
¿fue entre tus labios tiernos
o entre tus dedos suaves?.
Y si quizás querías robarlo
yo te lo había dado antes,
antes de descubrir tus ojos,
incluso antes de besarte.
Si de verdad lo quieres
tu nombre puedes grabarle,
puedes hacer lo que quieras,
hasta pedirle que no te ame.
Pero es un corazón terco
y no podrás obligarle
a que resigne aquello
que lo hizo volverse grande.
Sin vos ese corazón
en un suspiro se parte.
Entonces te pido, le des amor
como nunca supieron darle,
que siempre esté a tu lado
y que no te le apartes.
Hazle un lugar en tu almohada
para que el sueño te guarde;
que él mientras duermes murmura
las poesías para dedicarte.
Él te abrigará en la noche
y te besará al despertarte.
Ya no hay más advertencias
o recomendaciones que darte,
sólo dile que yo lo envidio
porque se lleva la mejor parte:
él descansa entre tus manos
y yo no dejo de extrañarte.
03.04.2008
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