miércoles, 14 de mayo de 2008

"...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimiento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida."
 
FIN
 
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


Tags: Fragmento

Publicado por al_sur_del_cielo @ 20:45  | Fragmentos
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 26 de mayo de 2008 | 23:44
Los desencantados no nos ahorramos un solo desencanto.

Cumplí años ayer, no me interesan los regalos. Pero sí me gusta hacer regalos.

Escribí un poema a modo de respuesta a una pregunta que frecuentemente me hacen.

En el próximo comentario.
Publicado por Invitado
lunes, 26 de mayo de 2008 | 23:46
Una borderline

No daría usted nunca
un empleo a una borderline
con esa piel color aguanieve
y esas sombras violáceas en los labios
Sabe usted que entre sus ropas encierra un invierno
y que ruge el viento en sus cercanías
No dejaría usted pasar a su oficina
nunca, a una borderline
sabe, mojaría los pisos con la lluvia de su pelo
se volarían los papeles
todos se abrigarían
usted prendería estufas en pleno verano
e igual nadie dejaría de tiritar.
No se asociaría nunca usted a una borderline
sus ojos siempre miran a lo lejos, sus dientes castañean
su carne tiembla
ella pierde mucho tiempo tratando de calentarse las manos
y de secarse la ropa
No daría usted nunca un trabajo a una borderline
donde ella entra los pájaros dejan de cantar
las hojas de los árboles se caen, la tierra se seca
la gente enferma.
No daría nunca usted un contrato a una borderline
la creería un hada y le compraría alas
y esperaría una noche a que se vuele,
mirando, ansioso, por la ventana.
Publicado por Icaro_en_el_sol
miércoles, 28 de mayo de 2008 | 17:26
Hay una lluvia de desencantados que nadie ve. Quizá deba admitir, yo me he arrojado desde el décimo piso de la vida para aplastarme contra la nada, para cuando me abracé a la resignación, estaba cayendo. Pero en el descenso me alcanzó un desencantado que al mirarme me dio alas, entonces ya no era demasiado tarde, me estaba salvando. Fuimos a la terraza de la vida donde flamean los sueños, lejos del pavimento donde todos caminan inconscientes de la cantidad de cuerpos desparramados sobre el suelo, pasando por encima de ellos sin saber que tarde o temprano patearán sus propias cabezas. Desde aquí podemos ver a aquellos que van cayendo, los que caminan sin saber que ya han caído, los que flotan para alcanzar una mano en el aire, los que miran por la ventana buscando señales de vida. Desde aquí podemos sentir...