Aprendí a vivir, con una amante en la medianoche,
iluminada con la luz del vino.
Aprendí a vivir mirando a los que mueren,
bailando entre sus sombras.
Aprendí a vivir devorado por el abismo,
deseando la ausencia, conociendo el olvido.
Aprendí a vivir, el día en el que el deseo de morir,
curó la herida de mi silencio...
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