martes, 30 de septiembre de 2008
Este poema me lo regaló en mayo de este año, una persona que fué muy importante para mi, de la cual me enamoré, y con la que viví momentos hermosos; alguien que aún recuerdo con una sonrisa en mis labios... y en mi alma.

Gracias Coty por haberme dado tanto, y perdón por haberte dado tan poco.

Justo cuando todo calla,

desde tus labios hasta mi boca,

y en el color opaco de la noche

nace el brillo desde una estrella rota.

 

Porque en estas noches,

que son más largas que cualquier otra,

sólo me queda el recuerdo de aquellas

que parecían ser las más cortas.

 

Justo cuando la luz muere allá afuera

y resucita el día en la memoria,

cuando todos se prestan a dar final

a las tareas de todas las horas.

 

Cuando todo se detiene en todas partes...

aquí, en el refugio donde reposas,

ahora, en el momento de nuestro tiempo,

así, espontáneo como tu piel me toca,

 

distinto de aquello que se libra al azar,

hay un sitio, un instante y una forma

en el que puedo hallar la paz

si tus manos ligeras me transportan.

 

Justo cuando el mundo se dispone

a dormir para olvidar lo que llora

y aquello que soñó alguna vez

comienza a cubrirse de sombras,

 

en mi cuarto despierta la magia

y de las miradas que me das se colma,

desde el lugar donde me recuerdas,

porque mi alma a viva voz te invoca.

 

Y aquí donde nos amamos

revive en el aire tu aroma

y del color de tu piel desnuda

se tiñen todas las cosas.

 

Aún se siente como si tus dedos

rozaran mi cintura como olas,

y en el rostro blanco de la luna

cultivan tus suspiros una rosa.

 

Un ángel me susurra que las noches

que restan para alcanzarte son pocas

y desde entonces, de tu mano prendida,

una sonrisa habitará siempre mi boca.


Tags: Poema

Publicado por al_sur_del_cielo @ 20:17  | Regalos
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