Justo cuando todo calla,
desde tus labios hasta mi boca,
y en el color opaco de la noche
nace el brillo desde una estrella rota.
Porque en estas noches,
que son más largas que cualquier otra,
sólo me queda el recuerdo de aquellas
que parecían ser las más cortas.
Justo cuando la luz muere allá afuera
y resucita el día en la memoria,
cuando todos se prestan a dar final
a las tareas de todas las horas.
Cuando todo se detiene en todas partes...
aquí, en el refugio donde reposas,
ahora, en el momento de nuestro tiempo,
así, espontáneo como tu piel me toca,
distinto de aquello que se libra al azar,
hay un sitio, un instante y una forma
en el que puedo hallar la paz
si tus manos ligeras me transportan.
Justo cuando el mundo se dispone
a dormir para olvidar lo que llora
y aquello que soñó alguna vez
comienza a cubrirse de sombras,
en mi cuarto despierta la magia
y de las miradas que me das se colma,
desde el lugar donde me recuerdas,
porque mi alma a viva voz te invoca.
Y aquí donde nos amamos
revive en el aire tu aroma
y del color de tu piel desnuda
se tiñen todas las cosas.
Aún se siente como si tus dedos
rozaran mi cintura como olas,
y en el rostro blanco de la luna
cultivan tus suspiros una rosa.
Un ángel me susurra que las noches
que restan para alcanzarte son pocas
y desde entonces, de tu mano prendida,
una sonrisa habitará siempre mi boca.
Tags: Poema