Basta. Me ganaste... tiro la toalla.
Jamás voy a traspasar la pared de acero que cubre tu corazón. No te voy a rondar más suplicándote besos y caricias.
Porque soy una persona, y como tal, me merecí siempre una respuesta, una palabra. Una mínima explicación. Una llamada, una carta, una sonrisa en la tristeza.
Sé feliz en tu mundo. Yo necesito más. Necesito que me dejen amar. Y esto no se escribe, se dice en la cara, pero no me dás oportunidad
de volver a mirarte a los ojos. Vos te perdés de mi extraño mundo de música en la sangre, del aliento en forma de poemas, del hechizo de mis caricias, de la fascinación imponderable de los cuerpos.
Y yo que me atreví a amarte...
Aún me atrevo a amarte.-
F.-
8/07/2008
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