No hay vencedores o vencidos...
pero ese extraño sabor de haber puesto los arrebatos,
las palabras verdaderas, el corazón transparente, el cuerpo.
Y tu sonrisa distante como si nunca hubiera sucedido nada...
Será que la mantengo viva o que aún vive en mí como un
fantasma que entra borracho en mi alma donde la noche oscura
se enciende de silencio y de puertas al cielo.
Y después que entra, ya no tengo nada que decir,
porque todo se vuelve el silencio de esta noche...
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