martes, 10 de noviembre de 2009
Parece que la noche se ha instalado
para siempre sobre mí.
No puedo sentír la cálida caricia del amanecer.
No debo abrír mis ojos,
mis ojos no deben ver
que sin querer, te necesito lejos de mí.
Pues, me he convertido en el fuego,
amando la nieve...

Tengo espinas en las manos,
veneno en los labios,
cadenas en los brazos.
No puedo, ya no... abrazarte.
Debo soltarte para que una sonrisa
te acaricie los labios, distraída,
y la felicidad que te fué prometida
te sorprenda dejándote arrastrar
por la corriente...

Tags: Poema

Publicado por Desconocido @ 14:21  | Poemas
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Comentarios
Publicado por Eli
miércoles, 11 de noviembre de 2009 | 5:43
Qué bueno tenerte de vuelta, entregando alas a un mundo sediento de cielos. Un abrazo.
Publicado por Invitado
domingo, 24 de enero de 2010 | 4:19
Me han pasado tantas cosas, y te he necesitado tanto.
El dolor desaparece cuando te veo de nuevo... acá, donde siempre te encuentro.