Busco el color de las piedras brillantes que yacen en el fondo de sus ojos, una definición posible de mi no-amor, no-fantasma, no-ángel. Simplemente una mujer.
Porque no se trata de aceptación-rechazo, sinó del espacio-tiempo interminable: no me olvido de los aromas entremezclados, del sabor de sus labios... tampoco me olvido del lenguaje, para estar lejos de la locura o la muerte de este desencuentro dentro del amor/dolor.
Busco en sus ojos, y pienso en sus ojos, y también tengo miedo.
Quién de los dos olvidará primero de seguir buscando?.
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