Lunes, 12 de abril de 2010
El cielo: una fiesta. Las estrellas danzaban, el sol eclipsaba a la luna, los planetas se desorbitaban para poder acercarse más unos a otros, la tierra bailaba al compás de la música que un ángel desde una nube les brindaba para alegrarles el alma. El aire llevaba consigo el aroma que despiden las flores en diciembre. El calor se pegaba en los cuerpos y hacia lucirlos más bellos, más deseosos, más despojados. Esas noches que invitan al amor...

Y no te busqué, y no me buscabas, pero todo se conjugó para que nos encontrásemos: el cielo, las estrellas, los planetas desalineados, el sol, la luna, y hasta el ángel aquél, y el calor y el aroma de las flores en diciembre.

No nos buscamos, y sin embargo nos encontramos, sin quererlo, sin desearlo, y el chispazo encendió nuestros corazones, y la magia inundó nuestras vidas.

Te metiste subitamente dentro de mí, tu sonrisa cautivó mi tristeza, y mi alma se llenó de alegría. No es que antes fuera triste, pero... estaba triste.

Todo fué tan repentino, tan sublime: tu voz, tu mirada, tu boca, tu encanto. Llegaste a mi vida cual huracán, devastando montañas de soledades, de llantos, de noches esperándote sin saber que existías; cerrando heridas, borrando los retazos de amores truncados, de noches de deseos ahogados en la almohada.

Me cantaste al oído canciones de amor, te susurré otras tantas, y juntos compusimos una melodía perfectamente desafinada, que solo dos corazones dignos de amor pueden oír y comprender, y supimos que lo nuestro era real...

Y nos enamoramos... y sentimos que el amor se nos sale del cuerpo, que no nos cabe dentro. Y queremos gritarlo, amoldarlo con nuestras manos. Nos rebalsa, nos llena, nos completa, nos satisface. Este amor que nació sin darnos cuenta, sin quererlo, sin planearlo...

El cielo, una fiesta... Mi amor, bailás conmigo?

Tags: Dedicatoria

Publicado por al_sur_del_cielo @ 16:37  | Cuentos
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