Antes de transcribir este escrito, quisiera reposar un instante entre sus ojos y recordarles, para que no olviden, cuán al revés del mundo voy: Me taro con frecuencia, y saco ocasionalmente de mi galera pavadas sin sentido, sin pie ni cabeza, según las malas lenguas. Soy utópico, muy volador, y un gran creyente y abrazador de los retazos de felicidad que se me presentan.
Me abatato a diario, soy torpe y tengo malos reflejos, además de un pésimo oído que no me permite reproducir coherentemente, con mi melódica voz, alguna que otra canción.
A menudo respondo preguntas con delay, días después, cuando la charla claramente ya pasó de moda. Sigo llorando bajito al escuchar esa canción, y suelo en un abrir y cerrar de ojos transportarme adondequiera que sea...
Me vuelvo verborrágico en un santiamén, doy sermones que nadie escucha, frunzo el ceño, reniego un poco, y termino enojándome conmigo mismo.
Sí, voy a destiempo del mundo. Qué lo tiró!: Y cada tanto, como ahora, escribo lo que no debería, volcando sentimientos en un papel, el cual a veces vuela armado en avioncito, por los aires, sin destino alguno...
Pero esta vez no, esta vez quisiera que se me recuerde en una sonrisa, en esa sonrisa, en la suya...
A NO OLVIDAR (Mensaje terrícola a una marciana bastante turuleca)
Saturno es su planeta. Allí habita. Entre estrellas y estrellada, convive día a día junto a su Principito, bajo un mar de juegos, colores, risas y confites. Allí ella vuela muy segura con sus alas invisibles, que ciertamente no se ven, pero que tan lindo abrazan.
Me paré esa noche en la puerta de su planeta, y la esperé, nervioso, ansioso, y volando, siempre volando... Con mi corazón temblequeando entre mis manos, para entregárselo cual obsequio; y con mis pies lejos de la tierra, transportándome en el firmamento de saberla cerca, de presentirme imaginariamente resguardado entre sus brazos.
Nada fué normal, no olviden mi locura... Su perfume acariciante se fué apoderando de mis sentidos, mientras más cerca estaba. Su voz tranquilizante me susurró un "hola" al oído, y mi Ser, todo él, se atrincheró en su abrazo. Luego, su boca calló, y la suavidad de sus labios, buscándome a tientas, chocaron con los mios, torpe y timidamente, y en mi alma inquieta sonó una canción: La suya... "Te ofrezco mi mirada, no es mucho, pero tampoco es nada..." ♫
Ya no temía volar lejos de casa, me sentía a salvo, al tomarme de su mano. Y sí, ya sé que es poco factible enamorarse en un breve lapso de días, pero no olviden que soy un caso raro...
Una noche y medio día bastaron, entre besos, risas, mimos por acá, cosquillas, caricias, payasadas, más mimos por allá, y hasta olvidos inocentes, dificiles de olvidar, valga la redundancia y apapachos de por medio, para convertirme en un gran artista: Escultor, al lograr moldear con mis manos las formas de su cuerpo, memorizando su piel, centímetro a centímetro. Pintor, al dibujar en su rostro más de una sonrisa. Músico y mago, al convertír sus risas en frescas y adorables carcajadas. Y por último, escritor, para regalarte estas lineas...
La noche fué perfecta, aunque casi no dormí. Llovía incansablemente, como si el cielo hubiese llorado su tristeza oculta, y me quedé despierto oyendo ese sonido, durante largas horas.
Preferí atesorar cada movimiento de su cuerpo dormido, cada suspiro de sus labios. Elegí disfrutarla así, en silencio. Cuidar sus sueños y juguetear con su cabello. Besar su desnuda piel por momentos. Prolongar e intentar extender el tiempo...
Lluviosa y mojada noche, despabilado entre sus brazos, pero no olviden que a veces también a mí me vence el sueño...
Sobrevolar entre mi Ser y el suyo fué magicamente sencillo, al igual que flotar entre sus claros ojos. Y aunque el camino de regreso a pie, haya sido desesperanzado: No me arrepiento. Fuí feliz, aunque haya despertado...
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Impresionante como las palabras, elegidas y en su orden perfecto, pueden expresar tanto que se te dibuja en la imaginacion cada linea, cada color... Como las palabras, elegidas y en su orden perfecto, pueden transportarte a otro tiempo, otro espacio, sin moverte ni un centimetro de tu aqui y ahora...
Gracias Fede por tus palabras!
Carla