Jueves, 20 de noviembre de 2008

La semana anterior a esta tuve un sueño: estabamos los dos sentados en un banco sin respaldo y de pronto te besé y acaricié tu cara y tu cabello, y una larga y extrañísima dulzura me invadió por completo.

Fué tan fuerte que me desperté y lloré toda la mañana. Ese jueves no salí de casa. No pude.

Y aunque le pongas canciones a cada situación, ese día no se me ocurría nada mejor que la marcha fúnebre, pero al ritmo de una melodía circense, ya que parece que te provoco mucha risa.

Hay gente que se ríe de alegría, de nervios, y otra sólo por deporte...


Tags: Reflexión

Publicado por al_sur_del_cielo @ 15:31  | Reflexiones
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