Martes, 10 de noviembre de 2009
Lejos de escribirte una carta erótica, voy a intentar algo mucho más difícil: quisiera hacer algo que quizá nadie haya logrado, tal vez esté prohibido y por eso es que no existen las palabras para describir ni uno solo de esos Orgasmos que llevan tu sello y que sólo yo puedo sentir de esta manera. Porque estoy seguro de que nadie puede cruzar el límite de la locura como yo entre tus manos, que ningún viaje de la imaginación recorrió jamás los paisajes que visito cada noche. Es toda una experiencia celestial, la magia que despierta entre nuestros cuerpos contorneándose al ritmo de vaya a saber qué danza ritualista de amor y deseo. Sentir el roce de tus dedos quemándome la piel, como si me atravesaran para acariciar lo más profundo de mi ser. Y de repente el mundo entero se congela, la temperatura sólo existe en una nube que nos rodea. Siento que me evaporo y me meto adentro tuyo con cada átomo de oxígeno que exhalo. Y voy y vengo entre tu cuerpo y el mío hasta encontrarme dentro de ambos al mismo tiempo. Puedo ver la masa anudada de músculos y tendones en que nos convertimos sin perder la conciencia del lugar exacto en donde se clavan las yemas de tus dedos en mi piel. Nuestros poros se vuelven géiseres en lujuriosa ebullición y tus piernas me invitan a sumergirme en un volcán derramando lava ardiente sobre mí. No podemos demorar ni un segundo más ese momento, derretirme adentro tuyo, fundirme en el núcleo de tu cuerpo y darte más placer del que podría experimentarse. Al mismo tiempo, una corriente incontrolable recorre todo mi interior al compás de tus movimientos, un temblor que agita mi sangre y me sacude los muslos y las rodillas. Es un frenesí de rugidos, gemidos y éxtasis ahogado en la garganta, hasta que al fin nos vaciamos uno sobre el otro, rebalsamos de pasión, deseo y gozo. Allí me arrastro sobre tu torso buscando tus labios, los aprieto contra los míos y me rindo entre tus brazos para que el aliento vuelva a nosotros, nuestras almas a nuestros pechos, para que pueda volver a acariciarla cada vez...

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Publicado por al_sur_del_cielo @ 15:13
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 12 de noviembre de 2009 | 16:36
Cuando el amor y el deseo guia las letras, nacen textos tan hermosos como este (y como esa respuesta que es un di?logo de a dos sublime).

Y no me voy, no,no, sin invitarte ,primero ( o invitaros) a nuestro portal literario.A expresar, a dec?r, intensidades como estas.Genial

Un abrazo

http://www.tierradepoetas.com/foro/index.php